Algunas semanas después de que los vecinos de Caballito comenzaran a advertir la inusual
aparición de murciélagos, ocasionada por la demolición de casas viejas y de los silos
del molino Morixe, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur alertó a los vecinos de
Corrientes y Callao sobre otro caso de rabia, esta vez en pleno Centro.
En el garage de Corrientes 1781, a metros de Callao, un cartel pegado en un vidrio junto a
la caja advierte que en esa cuadra se halló un murciélago portador del virus de la
rabia, y recomienda cómo proceder en caso de encontrar uno muerto o herido. Un empleado
del garage contó que un día fueron allí dos personas del Gobierno porteño y le
pidieron colocar el cartel que, bajo el título de "Información importante",
explica que se encontró un murciélago con rabia en Corrientes al 1800 y hace algunas
recomendaciones (ver Lo que...). Marcela Cabrera, que vive a dos cuadras de allí, contó
a Clarín: "Yo no vi ninguno, pero escucho los chillidos, y la portera, que vive en
el último piso, me comentó que a la noche tiene que mantener las ventanas cerradas
porque si no entran en su departamento".
En el Pasteur le explicaron a Clarín que, en realidad, no es un problema particular de
ese barrio sino de toda la Ciudad. "Es preocupante, pero no para desesperarse",
aclararon.
El tema es que este año se detectó un caso de rabia en la Ciudad después de 27 años.
El 15 de marzo, un adolescente vio cómo su gato Sasha jugaba con un murciélago en la
terraza de su casa, en Yatay al 50. Poco después, el animal murió de rabia. Había sido
contagiado por el murciélago. La familia dueña de la gata y los veterinarios que la
atendieron tuvieron que recibir varias dosis de vacunas antirrábicas.
El director del Pasteur, Oscar Lencinas, explicó que alrededor de un 3% de los
murciélagos que llegan al Instituto para su análisis tiene rabia. Por año, reciben
allí entre 140 y 300 murciélagos. Y en 2008 ya detectaron unos 25 infectados. Lencinas
explicó que la colocación del cartel forma parte del trabajo normal del Instituto.
"Cuando aparece un murciélago con rabia advertimos a la población: la gente tiene
que conocer lo que puede ocurrir. Además, nos interesa que nos reporten los murciélagos
caídos".
Entre las distintas recomendaciones, en el Pasteur explicaron que mientras el humano no
tome contacto con el murciélago, no hay peligro de contagio. Hay que evitar la mordedura,
pero no hay que matarlo, sino colocarlo en un recipiente, evitar el contacto y llamar al
Pasteur. Sucede que, a pesar de su mala prensa, los murciélagos son necesarios. Según
explican los especialistas, no son una plaga (estaban en la zona antes de que llegara el
hombre) y su rol es muy importante porque son insectívoros y ejercen un control natural
sobre la población de insectos, que sí pueden ser dañina.
Pero la clave más importante es mantener a todos los perros y gatos vacunados, con
refuerzos anuales. La rabia en Buenos Aires está controlada con vacunación, pero el
contagio entre murciélagos, lo que se conoce como "ciclo aéreo", no se puede
evitar. Si las mascotas no están vacunadas y entran en contacto con un murciélago
infectado (principalmente los gatos, que instintivamente tienden a cazarlos), pueden
contagiarse, y luego transmitirle el virus a los humanos.
Fuente. Diario Clarin