11/07/2008
Preocupación por el hallazgo de otro murciélago con rabia, en el Centro
Fue en Corrientes y Callao, donde hay un aviso del Instituto Pasteur. Allí confirmaron que este año ya hallaron 25 murciélagos infectados. Y explicaron que es raro que el animal contagie enfermedades a humanos.


Algunas semanas después de que los vecinos de Caballito comenzaran a advertir la inusual aparición de murciélagos, ocasionada por la demolición de casas viejas y de los silos del molino Morixe, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur alertó a los vecinos de Corrientes y Callao sobre otro caso de rabia, esta vez en pleno Centro.

En el garage de Corrientes 1781, a metros de Callao, un cartel pegado en un vidrio junto a la caja advierte que en esa cuadra se halló un murciélago portador del virus de la rabia, y recomienda cómo proceder en caso de encontrar uno muerto o herido. Un empleado del garage contó que un día fueron allí dos personas del Gobierno porteño y le pidieron colocar el cartel que, bajo el título de "Información importante", explica que se encontró un murciélago con rabia en Corrientes al 1800 y hace algunas recomendaciones (ver Lo que...). Marcela Cabrera, que vive a dos cuadras de allí, contó a Clarín: "Yo no vi ninguno, pero escucho los chillidos, y la portera, que vive en el último piso, me comentó que a la noche tiene que mantener las ventanas cerradas porque si no entran en su departamento".

En el Pasteur le explicaron a Clarín que, en realidad, no es un problema particular de ese barrio sino de toda la Ciudad. "Es preocupante, pero no para desesperarse", aclararon.
El tema es que este año se detectó un caso de rabia en la Ciudad después de 27 años. El 15 de marzo, un adolescente vio cómo su gato Sasha jugaba con un murciélago en la terraza de su casa, en Yatay al 50. Poco después, el animal murió de rabia. Había sido contagiado por el murciélago. La familia dueña de la gata y los veterinarios que la atendieron tuvieron que recibir varias dosis de vacunas antirrábicas.

El director del Pasteur, Oscar Lencinas, explicó que alrededor de un 3% de los murciélagos que llegan al Instituto para su análisis tiene rabia. Por año, reciben allí entre 140 y 300 murciélagos. Y en 2008 ya detectaron unos 25 infectados. Lencinas explicó que la colocación del cartel forma parte del trabajo normal del Instituto. "Cuando aparece un murciélago con rabia advertimos a la población: la gente tiene que conocer lo que puede ocurrir. Además, nos interesa que nos reporten los murciélagos caídos".

Entre las distintas recomendaciones, en el Pasteur explicaron que mientras el humano no tome contacto con el murciélago, no hay peligro de contagio. Hay que evitar la mordedura, pero no hay que matarlo, sino colocarlo en un recipiente, evitar el contacto y llamar al Pasteur. Sucede que, a pesar de su mala prensa, los murciélagos son necesarios. Según explican los especialistas, no son una plaga (estaban en la zona antes de que llegara el hombre) y su rol es muy importante porque son insectívoros y ejercen un control natural sobre la población de insectos, que sí pueden ser dañina.

Pero la clave más importante es mantener a todos los perros y gatos vacunados, con refuerzos anuales. La rabia en Buenos Aires está controlada con vacunación, pero el contagio entre murciélagos, lo que se conoce como "ciclo aéreo", no se puede evitar. Si las mascotas no están vacunadas y entran en contacto con un murciélago infectado (principalmente los gatos, que instintivamente tienden a cazarlos), pueden contagiarse, y luego transmitirle el virus a los humanos.

Fuente. Diario Clarin


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