Mariana Rivera
Brisa Acevey -de un año y medio- hace unos días en Reconquista sintió un fuerte dolor
cuando su mamá le puso las zapatillas. Faltó la precaución de sacudir el calzado antes
y no se dio cuenta que adentro había un alacrán, cuya picadura le causó la muerte pocas
horas después.
Si bien los alacranes pueden provocar cuadros muy graves, incluso hasta la muerte, el 90%
de los casos de escorpionismo presentó cuadros leves, en los que sólo fue preciso que
los pacientes quedaran en observación en algún centro de salud.
El Servicio de Urgencia del hospital de niños Dr. Orlando Alassia de nuestra ciudad
registró, en 2005, 123 pacientes atendidos por picaduras de alacranes, fundamentalmente
en los meses cálidos. De ellos, sólo 8 fueron casos severos, que necesitaron suero, pero
ninguno falleció. El resto de los pacientes necesitó permanecer dos horas en
observación y luego volvió a su casa por no presentar síntomas de gravedad luego de la
picadura, sólo un fuerte ardor en la zona picada. Ninguno de ellos sufrió secuelas, ni
siquiera los que estuvieron en terapia intensiva.
El Dr. Juan Carlos Beltramino, director de Docencia e Investigación de ese
establecimiento de salud, advirtió que "tenemos que saber que vamos a convivir con
los escorpiones, de la especie Tityus Trivittate, la más peligrosa, y que existen medidas
de precaución que hay que tomar: mantener la casa y la periferia lo más limpia posible;
poner las telas mosqueras especiales para las rejillas; sacudir el calzado; revisar la
cama antes de acostar al chico, y sacudir bien las sábanas".
En este sentido, planteó que "ningún escorpión ataca voluntariamente sino que se
defiende. Por eso, la principal recomendación es que las madres enseñen y acostumbren a
los chicos a sacudir el calzado antes de colocárselo. En realidad, lo deberíamos hacer
todos y, sobre todo, en nuestra ciudad, donde existe esta especie peligrosa. Es una
conducta simple a realizar y sólo es cuestión de repetirla. Si uno le puede enseñar a
un chico de 5 ó 6 años algo tan complejo como atarse los cordones ¿cómo no le vamos a
poder enseñar a sacudir las zapatillas?".
Fuente: El Litoral, Santa Fe 10/11/2006