ELIZABETH A.
KENNEDY / AP
NAIROBI
La enfermedad comienza con la picadura de un mosquito y pronto genera escalofríos, fiebre
y luego un brote de lesiones oscuras con un alto potencial de muerte en seis meses sin
tratamiento.
Conocida como kala azar --una palabra hindú que significa Muerte Negra-- la enfermedad ha
causado más muertes que la guerra civil de 21 años en Sudán, sobre todo en niños en
extrema pobreza en Brasil, Africa y Asia.
''La gente afectada por el problema es pobre. Es por eso que lo llamamos un problema
descuidado'', pues los enfermos no pueden comprar la medicina, dijo el médico Willy
Tonui, del Instituto de Investigación Médica de Kenia (KEMRI), en Nairobi.
Los gobiernos de Brasil y Kenia han solicitado a las Naciones Unidas que insten a los
gobiernos para que den prioridad al estudio de medicinas contra este mal.
Los 192 miembros de las Naciones Unidas comienzan hoy en Ginebra la nueva Asamblea Mundial
de la Salud.
De acuerdo a la ONU, menos del 10 por ciento de la inversión en investigación médica es
dirigido a las enfermedades que afectan al 90 por ciento de la población mundial.
''Los países en desarrollo tienen la capacidad de aportar nuevas soluciones a viejas
enfermedades'', pero el problema es que los pobres no son ''un mercado rentable'',
señaló el médico Davy Koech, titular del KEMRI.
La enfermedad causa fiebre alta, inflamación del bazo y gran pérdida de peso. Alrededor
de 500,000 nuevos casos aparecen cada año en el mundo, luego de mostrar un agudo aumento
en la década anterior, según con la Organización Mundial de la Salud.
La mayoría de los casos ocurren en Brasil, Sudán, Bangladesh, India y Nepal.
La organización Médicos sin Fronteras calcula que la enfermedad mató entre $100,000 y
300,000 personas de 1990 a 1994 en Sudán y la equipara a la tragedia de la peste
bubónica.
La doctora Monique Wassuna, del Centro de Investigación Clínica de Kenia, advirtió que
el tradicional diagnóstico de la kala azar pone en riesgo la vida pues requiere tomar una
muestra del bazo o de la espina dorsal.
Fuente: El Nuevo Herald, Miami, USA
22/5/2006