|
UN
ACONTECIMIENTO HISTORICO
Durante los días 26, 27 y 28 de agosto de 1998, se llevó a cabo en la ciudad de Rosario,
el mayor evento de la historia del sector profesional de control de plagas de la
República Argentina. El mismo tuvo lugar en el Parque de España, a orillas del río
Paraná, y contó con la presencia de más de ochocientos participantes de los sectores
profesional, docente y empresarial de la industria del control de plagas.
La presencia de colegas y expositores de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Colombia,
Paraguay, México, Estados Unidos, Paraguay, etc., dieron el verdadero perfil
internacional del acontecimiento.
El mismo fue declarado de INTERÉS ESPECIAL por la Municipalidad de Rosario; el Gobierno
de Santa Fe, y el Ministerio de Salud Pública de la Nación.
A partir de este evento se consolidó el movimiento institucional latinoamericano,
iniciado en el año 1994, en la ciudad de Posadas, Misiones, en unas trascendentes
Jornadas Internacionales organizadas por el Dr. Héctor Coto, donde a partir de la
participación de directivos de CAECPLA y CAESAR, como así de colegas empresarios de
Brasil, se estrecharon lazos que forjaron lo que tiempo después se convertiría en la
Confederación Latinoamericana de Control de Plagas COPLAG.
Semejante acontecimiento fue posible, merced a la confluencia de los dos sectores
fundamentales de esta industria: el productor de insumos en su totalidad, y el de los
prestadores de servicios; en un proyecto conjunto; ambos con total entrega y decisión de
aportar sus mejores energías para el despegue de esta importante actividad, tan
estrechamente vinculada a la salud pública y a la calidad de vida de la población.
Quienes tuvimos la dicha de haber formado parte de los equipos de trabajo que lograron
semejante suceso, no sentimos otra cosa más que orgullo y gratitud por ello.
Cuando nos posicionamos desde este 2006, en una Argentina llena de expectativas
favorables, y contemplamos lo que pudimos hacer en aquella oportunidad, nos preguntamos:
"¿Porqué no ahora?". Y nos respondemos: ¿Porqué no?.
. |
|