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| Plagas, Ambiente y Salud Nº 14 - Editorial |
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EDITORIAL PLAGAS ABRIL-99
Desde los albores de CA.E.S.A.R., venimos trabajando junto a un entusiasta grupo de colegas y amigos por el crecimiento profesional del sector del control de plagas urbanas. Es así que desde Rosario, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, La Plata, Córdoba, Salta y otras provincias del país, se han organizado en los últimos años, innumerable cantidad de cursos, talleres y conferencias de capacitación profesional desde las distintas Cámaras; en muchos casos auspiciados por Empresas productoras de insumos, con la intención de nutrir a la sociedad de profesionales idóneos en una actividad, que algunos parecieran considerar de segunda categoría. Esta vocación capacitadora del sector privado del control de plagas urbanas no es casual; y está fundamentada en la más absoluta deserción del estado en una cuestión que jamás en la historia de nuestro país se ha tomado con la debida seriedad. Y esto es, que quien dedica su vida a un oficio estrechamente vinculado a la salud de la población, pero que debe enfrentarse cotidianamente con determinados riesgos propios de la profesión; debe ser capacitado apropiadamente. Este rol lo hemos venido asumiento desde nuestras Entidades con seriedad y rigor profesional; ya que desde nuestras Cámaras se ha instruido en todos los temas atinentes a esta actividad, no solo a los colegas controladores de plagas urbanas del sector privado de todo el país, sino además a muchísimos funcionarios públicos, que con el tiempo; devienen en expertos PCOs con autoridad académica en algunos casos, y porque no decirlo en nuestros más directos fiscalizadores. A pesar de todo esto, todavía nos encontramos con situaciones en las cuales importantes Municipios inician furibundas "campañas de prevención del dengue" fumigando a diestra y siniestra; cuando todos sabemos que la prevención de esta enfermedad no está relacionada exclusivamente con la fumigación; y que en todo caso; esto es solo una parte en el abordaje de este problema, y que este tipo de actitudes tiene su correlato directo en la negligencia, la desidia, y en muchos casos; en pingües negocios para unos pocos. Más grave aún es que en algunos Municipios donde se han enfermado personas por enfermedades transmitidas por roedores (ej.: FHA o Hantavirus), no implementen ninguna medida de control por "falta de presupuesto". Pobres ciudadanos, si tenemos gobernantes que anteponen la disponibilidad de recursos a su adecuada administración e inteligente definición de prioridades. O acaso la salud de la gente no es una prioridad a considerar seriamente. También podemos observar en estas circunstancias, como empresarios y profesionales del sector privado que se han venido capacitando seriamente, y que cuentan con las infraestructuras apropiadas para afrontar este tipo de campañas, son sistemáticamente marginados de las mismas. Es en estas ocasiones; cuando una sensación de impotencia agobia nuestros espíritus, y cuando recordamos a Enrique Santos Discépolo y su eterna sabiduría popular: "todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor". Es en estas ocasiones cuando nos convencemos que quienes nos dedicamos con seriedad a este oficio esencial para la calidad de vida de la gente; debemos estrechar filas más que nunca. Es en estas ocasiones; cuando quienes amamos este querido oficio de controlador de plagas; debemos asumir una actitud protagónica estrechando filas en torno a las Entidades representativas del sector, embanderados con el noble espíritu de la racionalidad, el conocimiento, la idoneidad, el bien común, el derecho adquirido a ejercer la profesión para la cual nos hemos capacitado, y por sobre todas las cosas, con una enorme vocación de servicio hacia nuestra comunidad. La Dirección |