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Plagas, Ambiente y Salud Nº 13 - Editorial

Después de un 2000 para olvidar, iniciamos este 2001 con renovadas expectativas de crecimiento individual y colectivo

Siguen todavía sin solución una enorme cantidad de temas esenciales para el sector de Control profesional de plagas urbanas: legislación, organización institucional, reconocimiento comunitario, perfeccionamiento profesional, y fundamentalmente, convencernos de una vez por todas que si bien nuestra actividad está vinculada al gran tema de la salud pública, debemos aplicar definitivamente, criterios de gestión empresaria en nuestras organizaciones.

Todavía no están muy claro para algunos, los límites entre el cuentapropismo y la actividad verdaderamente empresaria en buena parte de nuestro sector.

Existen numerosos nichos de mercado para explotar, por supuesto, si nos capacitamos como corresponde y acertamos en su búsqueda.

Las normas de calidad internacionales, habrán de posibilitarnos encarar trabajos que hasta hacía muy poco parecían impensados para muchos de nosotros.

Sectores como la industria alimenticia, tan importante en nuestro país, nos abren a partir de las exigencias internacionales de calidad final de los procesos y productos un nuevo campo de acción donde poder desarrollar nuestro oficio.

Por supuesto para ello debemos estar a la altura de las circunstancias.

Certificar normas de calidad internacional, no está al alcance de todos; pero tampoco es tan inaccesible como muchos creen.

A partir de la implementación de los necesarios cambios en los procesos que llevamos a cabo diariamente, muchas empresas del sector podrían estar habilitadas para certificación de estas normativas.

Eso sí, debemos tener en claro cual es nuestro proyecto de empresa.

Y en este punto es fundamental que entendamos que el mundo que funciona y crece, y le ofrece cada vez mejores posibilidades a sus ciudadanos, la competencia entre los distintos sectores pasa por la calidad de los servicios o de los productos que se ofrecen, y no por la competencia mezquina donde los precios (siempre a la baja) son la principal variable para diferenciarnos de nuestros colegas.

Esta actitud no solo lleva implícita la semilla del autoestancamiento y decadencia empresaria, sino que además condena a un mercado, hoy por hoy muy reducido, que no sabe diferenciar con claridad cuales son los sutiles matices de los servicios ofrecidos por las distintas empresas del sector.

Profesionalismo basado en el conocimiento profundo de nuestro oficio y gestión empresaria acorde a los tiempos que corren, son los pilares básicos sobre los cuales se habrá de cimentar el futuro de quienes sobrevivan a una etapa de decantación que inevitablemente, ya ha comenzado.

El que todavía no lo advirtió, esta corriendo serio riesgo de sucumbir.

En cuanto a la pata institucional, la cuestión esta bastante complicada, ya que debido a la falta de compromiso del sector de participar en las Entidades más representativas a fin de debatir los temas comunes a todos, y tal vez de parte de los dirigentes de las Entidades tradicionales, en cuanto a la falta de un mensaje claro que despierte el interés de sus colegas, nos encontramos inmersos en una situación de una debilidad institucional preocupante.

Paralelamente surgen nuevas asociaciones con propuestas no muy claras, que no consiguen más que atomizar a un sector que no logra el necesario posicionamiento a fin de poder trabajar en temas fundamentales como son: una legislación acorde a los tiempos que corren, la promoción de la actividad, etc.

Para lograr el despegue definitivo de este oficio que elegimos como medio de vida y crecimiento profesional y económico, debemos dejar de ser islas separadas por un mar de prejuicios y desconfianzas, y comenzar a trabajar juntos en la búsqueda del necesario consenso que nos permita posicionar a nuestra actividad como una herramienta válida para el mejoramiento de la calidad de vida de la gente con el consiguiente crecimiento empresarial.

¡Muy feliz 2001 para todos!

La Dirección