.
Plagas, Ambiente y Salud Nº 11 - Editorial

  El pasado 29 de marzo del corriente, se concretó al impulso de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, un encuentro y debate sobre la situación de la Argentina frente al Dengue. Participaron del mismo: funcionarios nacionales, provinciales y municipales; profesionales de la salud y algunos empresarios del sector de control de plagas urbanas.
  Entre los disertantes podemos mencionar al D. Roberto Chuit de la Fundación Mundo Sano, Dr. Alfredo Seijo del Hospital Muñiz, el Dr. Bolpe, Jefe del Departamento de Zoonosis Urbanas del Ministerio de Salud de la Pcia. de Buenos Aires, el Ing. Jorge Dañil, Director de Control de Vectores de la Municipalidad de Rosario y otros profesionales y funcionarios relacionados con esta problemática.
  Durante la jornada se pudo advertir que existen en las distintas órbitas del Estado y también del sector privado, gente comprometida con la prevención de esta enfermedad; que conoce a fondo el riesgo potencial al que está expuesta gran parte de la población de nuestro país de padecer casos de Dengue; e inclusive hubo una clara coincidencia entre los disertantes del mayor riesgo epidemiológico al que estaremos expuestos en los próximos meses.
  Pero,como pasa casi siempre en este tipo de encuentros, nos fuimos con el sabor amargo de que no estuvieran presentes en esta convocatoria quienes deben disponer las partidas económicas para la ejecución de las medidas preventivas específicas a tomar a gran escala (campañas de concientización pública y control del vector).
  Desde el inicio y a lo largo de los dos paneles "Epidemiología de la Enfermedad"y "Epidemiología de Vector" se fue poniendo en evidencia la fragilidad del sistema de protección que el Estado, nacional y provincial tienen implementado para el control y prevención de la enfermedad, y el abandono en que se encuentran los municipios; muy gráfico fue el Dr. Seijo cuando concluyó su exposición diciendo que "...Si realmente este año no tenemos brote de dengue autóctono, es porque "Dios es argentino".
 
Como constante común a la mayoría de las exposiciones de los funcionarios con responsabilidad ejecutiva podemos hablar de la necesidad de que desde el estamento municipal se desarrollen las acciones más importantes.
  Esto no hace más que ratificar lo que venimos sosteniendo desde estas páginas en cuanto a que, los funcionarios de mayor jerarquía en el escalafón estatal, principalmente quienes manejan los dineros públicos, padecen una especie de autismo ante un problema que, de no tomarse con la debida seriedad urgentemente, habrá de estallarnos entre nuestras manos con toda su virulencia y ya será tarde para las lamentaciones. Por otra parte, existen en otros niveles, buenos funcionarios, responsables; en algunos casos profesionales de la salud; que con las mejores intenciones y con la certeza del "saber que hacer" no logran hacerse oír en los lugares de decisión; y seguramente, en el caso de que se confirmen en los próximos tiempos los oscuros pronósticos con los que casi todos coinciden, acabarán siendo los chivos expiatorios de la falta de compromiso y los errores de sus Jefes.
  A pesar de lo mencionado, debemos destacar como un hecho muy auspicioso, la convocatoria de la Comisión de Salud de la Honorable Cámara de Diputados de la Pcia. de Buenos Aires, y más precisamente de su Presidente el Dip. Tomás Zuelgaray, evidenciando que en algunos ámbitos la preocupación por esta materia sanitaria es real y que se está en la búsqueda de soluciones consensuadas.
  En este punto cabe mencionar que quienes si estamos trabajando con seriedad en la prevención del dengue, ya sea en la investigación, en el control del vector, en la difusión, desde la órbita oficial o desde el sector privado, debemos tender puentes de encuentro lo suficientemente sólidos a fin de que podamos plantarnos con mayor fortaleza frente a quienes retacean los imprescindibles recursos económicos para el éxito de un verdadero y eficiente Programa Nacional de Prevención del Dengue y Control del Aëdes aegypti.

                                                                              LA DIRECCION